Soy la Suboficial Principal Silvana Alejandra Gauna y llevo más de 27 años de servicio en el Ejército Argentino. Cuando ingresé como aspirante a la Escuela de Suboficiales “Sargento Cabral”, nunca imaginé cómo me vería en el futuro. No pensaba en llegar a ser Suboficial Principal y mucho menos en realizar un Curso de Sargento Mayor. Simplemente intentaba cumplir con cada desafío que aparecía y dar lo mejor de mí en cada lugar donde me tocaba estar.
Hoy, al mirar hacia atrás, todavía me sorprende pensar cómo aquella aspirante que tantas veces dudó de sí misma llegó hasta aquí. Quizás la respuesta esté justamente en no haberme preocupado demasiado por saber hasta dónde podía llegar. Cada etapa trajo sus propios desafíos y oportunidades, y aprendí a transitarlas una a una. El camino terminó llevándome mucho más lejos de lo que alguna vez imaginé.
Con los años comprendí que una carrera militar se construye con pequeñas decisiones, desafíos, aciertos y también errores. Cada destino fue dejando algo diferente en mi formación. Algunos me permitieron desarrollar conocimientos técnicos; otros me exigieron adaptación, perseverancia, trabajo en equipo y capacidad de liderazgo. Sin haberlo planificado, cada experiencia fue sumando una herramienta a mi desarrollo profesional.
Mi primer destino fue el Batallón de Comunicaciones 141, donde desarrollé mis funciones profesionales como suboficial del Arma. Durante esta etapa tuve la oportunidad de realizar el Curso de Paracaidista Militar. Aquella experiencia me enseñó que, muchas veces, el primer obstáculo que debemos superar no está afuera, sino dentro de nosotros mismos: nuestros propios miedos. También comprendí que una carrera militar no se construye de un día para otro, sino a través de pequeñas decisiones, desafíos, aprendizajes, aciertos y también errores.
Posteriormente fui destinada a la Ca Com Mec 9, donde tome la decisión de continuar fortaleciendo mi formación profesional y realicé el Curso de Inteligencia Militar en el Instituto de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (IIFA).
Mi siguiente destino fue la Sección Inteligencia de Montaña “BARILOCHE”, el cual me brindó la oportunidad de realizar los cursos de Esquiador de Combate y Escalador Militar. Estas experiencias me enseñaron el valor de la preparación, la confianza en los compañeros y la perseverancia frente a condiciones exigentes. Asimismo, este destino me permitió continuar con mi formación académica e ingresar a la Facultad del Ejército, donde realicé la carrera de Geomática.
Como técnica en Geomática, fui destinada a la Sección Geoespacial de la Central de Inteligencia Militar, donde pude combinar ambas especialidades. Allí participé en la elaboración de productos cartográficos destinados a situaciones vinculadas con desastres naturales, utilizando información geoespacial para comprender diferentes escenarios y contribuir a la toma de decisiones.
Durante mi carrera también tuve la oportunidad de participar en una misión de paz en la República de Haití, como integrante de los Cascos Azules. Aquella experiencia trascendió lo estrictamente profesional: me permitió conocer otras realidades, convivir con personas de diferentes culturas y comprender la responsabilidad que implica representar a nuestro país fuera de sus fronteras.
No todo fue sencillo. Hubo inseguridades, tropiezos y desaciertos; momentos en los que las cosas no salieron como esperaba y tuve que volver a intentarlo. Con el tiempo aprendí que equivocarse no significa fracasar cuando somos capaces de reconocer el error y aprender de él. También entendí que la perfección, tanto como persona como líder, es difícil de alcanzar. Sin embargo, la búsqueda permanente de superarnos es lo que nos permite crecer.
EL DESAFÍO DE SER SARGENTO MAYOR
Para quienes no pertenecen al ámbito militar, puede resultar difícil comprender qué representa el Curso de Sargento Mayor. La Sergeants Major Academy, del Ejército de los Estados Unidos, es un programa avanzado de educación profesional destinado a preparar a Suboficiales superiores para asumir responsabilidades de liderazgo de alto nivel.
Su formación combina liderazgo, operaciones, gestión de fuerzas, cooperación conjunta e internacional, pensamiento crítico y estudios profesionales. Busca ampliar la perspectiva del Suboficial: pasar de una mirada centrada principalmente en la ejecución de tareas hacia otra que permita analizar, planificar, asesorar, resolver problemas y contribuir a la conducción de organizaciones complejas.
Los Suboficiales que llegan a esta instancia no comienzan allí su formación. Llegan después de una trayectoria profesional, de haber adquirido experiencia y de demostrar las capacidades necesarias para asumir mayores responsabilidades.
El Ejército Argentino ha seleccionado a lo largo de los años a Suboficiales para realizar esta formación en Estados Unidos y actualmente cuenta con Suboficiales Sargento Mayor que han alcanzado esta instancia.
En mi caso, tuve el privilegio y el orgullo de ser la primera mujer argentina en realizar el Curso de Sargento Mayor.
Lo digo con orgullo, pero también con mucha humildad. Ser la primera no significa ser la única. Por el contrario, espero que mi experiencia sea simplemente el comienzo de muchas otras historias. Estoy convencida de que habrá muchas más mujeres que llegarán hasta allí y, seguramente, muchas que irán todavía más lejos.
LA ESCUELA QUE ME ENSEÑO A MIRAR MÁS LEJOS
Regresar a la Escuela de Suboficiales “Sargento Cabral” después de tantos años tiene un significado muy especial. Aquí comenzó mi historia como Suboficial y aquí aprendí mucho más que conocimientos técnicos. La convivencia, la disciplina, el trabajo en equipo y las exigencias de aquellos primeros años fueron formando también mi carácter. Pero hubo algo más que marcó aquella etapa: la Escuela me abrió la mente y me ayudó a superar muchas limitaciones que yo misma me había impuesto.
Estar rodeada de compañeros que se esforzaban, tenían objetivos y buscaban superarse despertó en mí las ganas de hacer lo mismo. Verlos avanzar me impulsaba a exigirme un poco más y a animarme a hacer cosas que quizás antes no hubiera imaginado posibles. Comprendí que el entorno también influye en nuestra forma de crecer: rodearnos de personas con objetivos y deseos de superación puede impulsarnos a ir más lejos.
UN MENSAJE PARA LOS ASPIRANTES
Hoy han elegido una profesión que exige sacrificio, pero que también puede engrandecerlos como personas. Sé que, en este momento, quizás estén concentrados en aprobar un examen, terminar una tarea, cumplir con una exigencia o simplemente llegar al final de una jornada.
Es posible que, a lo largo de este camino, tengan dudas, sientan miedo a equivocarse, atraviesen momentos de frustración o alguna vez se pregunten si todo el esfuerzo vale la pena. Cuando eso ocurra, respiren, confíen en ustedes mismos y no tengan miedo de equivocarse. Aprendan de cada error y busquen ser mejores que ayer.
Tal vez hoy estén preocupados por aprobar un examen. Mañana estarán enfrentando un desafío diferente y, con el paso del tiempo, llegará el día en que mirarán hacia atrás y descubrirán que cada uno de esos pasos, incluso los más difíciles, estaba construyendo la persona y el Suboficial que llegarían a ser. No siempre podemos ver el fruto mientras estamos sembrando. Pero eso no significa que nuestro esfuerzo sea en vano.
UN MENSAJE AL JOVEN SUBOFICIAL
Mi mejor consejo es que no dejen pasar ninguna oportunidad de aprender. Cada destino, cada tarea y cada responsabilidad tienen algo para enseñarles. Aprovechen cada experiencia, incluso aquellas que al principio puedan parecer poco importantes. Con el tiempo descubrirán que son precisamente esas experiencias las que contribuyen a construir al profesional que llegarán a ser. En la medida de lo posible, continúen perfeccionándose, estudien y prepárense de manera permanente. Y, especialmente, aprendan idiomas.
Un idioma no es solamente una herramienta más. Puede abrirles puertas, permitirles conocer otras culturas, representar a nuestro país y acceder a oportunidades que quizás hoy ni siquiera imaginan. Mi experiencia en Estados Unidos me confirmó algo que ya había comenzado a comprender durante mi carrera: la formación abre puertas, pero depende de nosotros estar preparados para atravesarlas.
El Ejército Argentino necesita Suboficiales cada vez más preparados, profesionales, críticos y comprometidos; líderes capaces de aprender, adaptarse a los cambios y, a su vez, formar y guiar a otros.
Nunca dejen de aprender.
Nunca dejen de superarse.
Porque cada conocimiento que incorporan hoy puede convertirse mañana en una herramienta para liderar mejor, tomar decisiones con mayor criterio y estar a la altura de las responsabilidades que les toque asumir.
El aprendizaje no termina con la formación. Es un camino que los acompañará durante toda su carrera profesional.
MIRAR HACIA ATRÁS PARA SEGUIR AVANZANDO
Cuando miro hacia atrás, NO veo una carrera perfectamente planificada.
Veo una sucesión de oportunidades, desafíos, decisiones, errores, aprendizajes y personas que fueron dejando algo en mi camino. Veo a aquella aspirante que no sabía hasta dónde podía llegar. Y veo a la Suboficial Principal que hoy puede mirar hacia atrás y decirle:
“Seguí adelante. Todavía no sabés todo lo que sos capaz de hacer.”
Quizás ese sea uno de los aprendizajes más importantes que puedo transmitirles. No necesitan conocer hoy todo el camino que tienen por delante. Solo necesitan estar dispuestos a dar el siguiente paso.
Háganlo con responsabilidad.
Háganlo con humildad.
Háganlo con vocación de servicio.
Aprendan de quienes los rodean.
Prepárense permanentemente.
Y, cuando tengan la oportunidad de ayudar a otro a crecer, háganlo.
Porque una carrera militar no se mide solamente por los grados alcanzados o los destinos cumplidos.
También se mide por lo que aprendimos, por las personas que ayudamos a formar y por la huella que dejamos en quienes continúan el camino después de nosotros.
Yo tampoco sabía hasta dónde me llevaría aquel primer paso.
Y quizás esa sea justamente la enseñanza:
No siempre podemos saber hasta dónde nos llevará el camino. Pero sí podemos decidir cómo vamos a recorrerlo.